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Manejando la ira: enséñele a su hijo de esa manera


La ira es una sensación completamente normal, incluso saludable, que a veces envuelve a todos. Esto también puede ser cierto para los niños. Sin embargo, es importante enseñarles cómo lidiar con su ira, cómo expresar sus sentidos de una manera constructiva.

Los niños son fácilmente cautivados por sus sentimientos, tocados por todo lo que los toca, y sus reacciones son rápidas, y los adultos pueden ser reflexivos e imprudentes. Esto puede ser especialmente cierto para la ira: pueden gritar, llorar, volverse agresivos. Sin embargo, estas reacciones son muy destructivas, y si no se nos enseña de manera oportuna a expresar sus sentimientos de manera constructiva, también puede afectar el desarrollo emocional saludable. En el último, las consecuencias de las reacciones destructivas pueden ser aún más graves. ¡Aquí hay algunas formas simples de enseñarle a su hijo a lidiar con la ira!

¡Nombra los sentimientos!

¡Es mucho más fácil aceptar y procesar sentimientos si los nombra! Esto también puede ayudar a su hijo a reconocer sus propios sentimientos y hacerlos conscientes de que pueden controlarlos. Probemos las siguientes palabras, por ejemplo: enojado, enojado, frustrado, nervioso, molesto, molesto.

Lassнts!

Los niños necesitan aprender a calmarse: reducir la velocidad, detenerse o evitar que el enojo los abrume, y hacer algo por lo que lamentarán mucho. Por supuesto, esto es especialmente difícil para un niño pequeño que se tiñe fácilmente y quiere deshacerse de esta molestia lo más rápido posible. ¡Puede ayudarlo a reducir la velocidad, por ejemplo, si pierde algo de luz! A menudo, los niños encuentran el método que más eficazmente les ayuda a calmarse.

¡Cálmate!

La calma también es importante porque la cabeza fría toma mejores decisiones, es más fácil resolver conflictos, problemas. Por ejemplo, enfocarnos en nuestra respiración, caminar un poco puede ayudarnos a calmarnos, pero también puede aliviar la tensión si apretamos la respiración y luego la soltamos. Enseñemos un pequeño "ritual" para que nuestro hijo pueda tomar decisiones más conscientes en la situación estresada y no enojarse por sus acciones.De vez en cuando, todos se encuentran con una situación que los enojará.

¡Drena la tensión!

La ira viene con una gran cantidad de energía emocional que se quema, y ​​tiene que ser drenada de alguna manera para que el niño (o el adulto) se sienta mejor. Puede ayudar a conducir la cabina hacia abajo cantando un cojín o cantando en voz alta, pero también haciendo un movimiento vigoroso durante unos minutos. De lo contrario, iniciar sesión, dibujar y hablar puede ser la solución. Con los niños mayores, también podemos hacer una lista de formas constructivas y destructivas para derivar la tensión: hablar o tumbarse constructivamente, golpear puertas y moverse destructivamente.

¡Empecemos de nuevo!

Cuando el niño está relajado, aliviado de la tensión, capaz de pensar con la cabeza fría, podemos imaginarnos presionando el botón "Reiniciar". No tiene sentido enojarse o simplemente enojarse con su hijo porque él / ella no puede controlar sus sentidos. Cuanto más fácil dejemos ir nuestra ira, más fácil podremos enseñarle a nuestro hijo. (Vía)También vale la pena leerlo:
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